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Carta a Gerente Asistencial de Atención Primaria relacionada con el Plan de Transición

Jun 23, 2020 Laura Diéguez

Madrid, a 21 de junio de 2020

Estimada Gerente,

Son muchos los temas que nos preocupan y que ya te hemos trasladado en ocasiones anteriores sin que se hayan resuelto. Pero en esta ocasión, me dirijo de nuevo a ti para comentar algunos aspectos concretos sobre la organización de los centros de salud y los servicios que se están ofertando en esta fase de reorganización de la actividad tras el pico de pandemia por COVID19.

En primer lugar, no hemos visto que se hayan reforzado las plantillas de los centros de salud, tal y como aconsejan los documentos del Ministerio y la lógica en este tipo de situaciones. A la Atención Primaria se nos pide ser el eje del sistema para controlar la fase de la pandemia en la que estamos y, una vez más, no se nos dota de los recursos necesarios.

Por otra parte, como sabes, varias personas de SEMAP hemos participado en los grupos de trabajo para los documentos que se han enviado sobre reorganización, cartera de servicios o accesibilidad. Creemos que contar con las sociedades científicas es fundamental para facilitar la puesta en marcha de las medidas que se quieren implantar. Aunque no se han tenido en cuenta las aportaciones realizadas por SEMAP, entendemos que esto es fruto del necesario consenso o, al menos, de la necesidad de recoger las ideas de todos los participantes.

Sin embargo, sí estamos preocupados por algunos temas relacionados con ello.

El primero es el mal llamado “triaje” o mejor “filtro en la puerta”. El documento establece que debe estar integrado por un profesional sanitario, aunque puedan participar otros profesionales. La realidad es que, en la mayoría de los centros, este filtro está siendo realizado únicamente por enfermeras. En muchos de ellos los médicos de familia y pediatras se han negado a colaborar en esta valoración, amparados por los directores de centro, médicos también en todos los casos, salvo alguna excepción. Son numerosas las responsables de enfermería que se han dirigido a nosotros para exponer las dificultades que se encuentran para que otros profesionales participen del cribado en la mesa de valoración y la falta de comprensión por parte de los directores de centro para entender sus motivos. La colaboración de otros sanitarios o personal administrativo es, por tanto, testimonial y esto está dificultando que las enfermeras podamos retomar la atención a nuestros pacientes, pues entre la necesidad de atender el filtro, la atención en la sala destinada a pacientes COVID y otros, es muy difícil disponer de agendas personalizadas para garantizar la longitudinalidad de la atención. Además, estas tareas de valoración en la puerta no son cuantificadas a la hora de medir la actividad o presión asistencial, al no ser visible en sus agendas, lo que penaliza únicamente a las enfermeras.

Ya comentamos en el grupo de trabajo, que utilizar un profesional sanitario en la puerta, para discriminar únicamente el acceso a dos circuitos diferenciados (COVID- NO COVID) a través de la presencia de unos síntomas muy inespecíficos y leves, puesto que estamos en la fase de detección precoz, es una medida totalmente ineficiente y en el caso de las enfermeras impide que estos profesionales puedan atender las necesidades de cuidados de su población. Hay que recordar en este punto que la ratio de médico/enfermera en AP de Madrid es de casi 1,4 y esta actividad que no requiere intervenciones complejas, sino separar circuitos, puede ser realizada incluso por profesionales no sanitarios.

En este momento en el que el acceso al centro de salud está modulado por la atención telefónica y que muchos ciudadanos acuden por demandas administrativas, utilizar un filtro sanitario en la puerta de entrada en las mismas condiciones que durante el periodo de mayor pico pandémico, es, cuando menos, una medida excesiva y un derroche de recursos profesionales sanitarios de los que no disponemos.

Por todo ello consideramos que esta tarea debería ser realizada por personal administrativo contratado específicamente para tal fin, ya que no debería ir en detrimento de la atención telefónica, tan necesaria actualmente en la unidad administrativa para gestionar el acceso al centro de salud. Y si no se adopta esta medida, el filtro de la puerta no se puede considerar una tarea “del ámbito exclusivo de la enfermería”, en cuyo caso se debe considerar un problema de TODO el centro, a resolver entre TODOS.

Por otro lado, el documento remitido por la Gerencia respecto a la accesibilidad ha incorporado muchas de las medidas que se estaban trabajando en el seno de los grupos sobre “gestión compartida de la demanda”. Esta terrible pandemia que sufrimos ha obligado a adelantar algunas de ellas y, aunque por desgracia, ha facilitado la comprensión de las mismas tanto por los ciudadanos como por los trabajadores, como son la atención no presencial o el nuevo papel de las unidades de atención al usuario, hay algunas de estas medidas que se adelantan en el documento que no deberían ser implantadas sin estar bien cerradas y consensuadas. Me refiero a las que tienen que ver con el reparto de actividades o procesos que debería emanar del grupo 3, “Procesos asistenciales y no asistenciales susceptibles de reorientación”.

No se pueden adoptar medidas de reorientación de procesos sin antes finalizar el trabajo de este grupo. Sabes que desde SEMAP somos favorables a que bastantes de los motivos de consulta de los ciudadanos, que ahora llegan a la consulta médica, pueden ser resueltos por las enfermeras, pero para ello se necesita un consenso en el grupo de trabajo y herramientas que faciliten la resolución de los problemas por las enfermeras, de forma que los procesos puedan ser, inicialmente, finalistas por un único profesional. Debo recordarte en este punto el desarrollo de la “prescripción enfermera”.

Son ya casi dos años desde que el Ministerio aprobó la normativa que habilitaba a las comunidades autónomas a acreditar a las enfermeras para indicar el uso de productos sanitarios. La Comunidad de Madrid en este tiempo no ha hecho absolutamente nada. Nada, a pesar de las varias reuniones mantenidas contigo o con el Consejero.

No se te debe escapar que la puesta en marcha de esta normativa afectará en gran medida al trabajo de las enfermeras de atención primaria. En el hospital, es una necesidad testimonial, pero en atención primaria puede ser una herramienta importante para poder avanzar en la gestión compartida de la demanda. Por eso, como gerente de la Atención Primaria madrileña, creemos que debes liderar la petición al consejero de forma ALTA Y CLARA hasta conseguir que este tema se regule de una vez. Mientras no podamos “recetar” unos absorbentes, no podremos resolver los problemas relacionados con la incontinencia de nuestros pacientes, por poner un ejemplo de los muchos relacionados con el cuidado. Y en este tiempo que se nos viene, creemos que podemos y debemos asumir la atención y resolución de estas necesidades de los pacientes.

Un ejemplo sangrante de esta realidad es la situación actual de los apósitos para el tratamiento de las heridas. Que desde la Consejería no se haya resuelto el concurso que finalizó en agosto de 2019 ha producido un problema en los pacientes. Los apósitos ahora deben ser prescritos en receta electrónica y esta solo puede ser firmada por médicos. Las soluciones en cada centro son variopintas. En buena lógica, si el único profesional autorizado para prescribir es el médico, deberá ser él quien DECIDA Y PRESCRIBA el apósito a utilizar en función del tipo de herida que presente un paciente. Porque entendemos que en este contexto en el que se ignora reiteradamente la capacidad prescriptora de las enfermeras, a nadie se le ocurrirá pensar que la solución sea que las enfermeras, que son quienes saben lo que precisa cada paciente, decidan el apósito a utilizar y le pidan a los médicos que lo autoricen con SU FIRMA en el MUP. Ni que decir ya si la atención se produce en el domicilio donde se hacen necesarias varias visitas para poder disponer del material necesario, y en ocasiones se requieren desplazamientos innecesarios del paciente o familia en busca de este material. Sin entrar, además, en el incremento del coste para el sistema y para el ciudadano, que no es nada despreciable.

Por todo ello, no apoyaremos las propuestas que se hagan sobre la gestión compartida de la demanda que no estén consensuadas en el grupo de trabajo y no supongan que las enfermeras sean finalistas del proceso asistencial.

Estaremos dispuestos a participar, como en otras ocasiones, en las diferentes sesiones de trabajo que se puedan plantear, y que esperamos, se retomen con la rapidez que la situación merece.

Podría tratar otros muchos temas pendientes, enfermeras especialistas, bolsas de empleo… pero creo que una carta no es el marco adecuado y esta ya es un poco larga. Por ello, te propongo que mantengamos una reunión para trabajar sobre los temas que nos preocupan y que he expuesto.

Un saludo,

Juan José Jurado Balbuena
Presidente SEMAP